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📹 [VÍDEO] El Final Feliz te lo Haces Tú ¡So Guarro!

29 noviembre 2018 | Consejos Opinión

Algo con lo que tenemos que lidiar en nuestra carrera como masajistas es con las “proposiciones indecentes”, que son siempre desagradables de recibir.

Me refiero a esas veces en las que recibes una llamada, o incluso se te presenta alguien en tu centro, que te empieza a hacer preguntas sobre los tratamientos, los precios, qué partes del cuerpo se incluyen y un larguísimo etcétera, todo para acabar llegando al meollo de la cuestión: ¿y es erótico el masaje?, y al acabar el masaje ¿qué más?, ¿no se hacen finales especiales?

Historias de Una Masajista 1: El Final Feliz de lo Haces Tú ¡So Guarro!

También nos ha pasado que nos preguntan eso de ¿te importa que me quite la ropa interior? Sí, sí me importa, mejor te la dejas puesta.

Que puede que muchas veces la cosa está en que al chico en cuestión le molestan los calzoncillos, pero muchas veces la cosa va por donde va.

El acoso sexual, llamémoslo por su nombre, siempre ha existido y siempre existirá, y lo sufren las y los masajistas, ya sea en sus propios centros, trabajando a domicilio o en grandes spas y centros médicos.

A nosotros nos ha pasado en los contextos más increíbles.

No hay fronteras para alguien que necesita echar una canita al aire y quiere pagar por ello. Da igual el contexto o la situación.

Y el acoso lo sufren tanto los hombres como las mujeres, ya que no solo son los hombres los que se insinúan o sólo a ellos se les escapa una mano de debajo de la toalla.

El Acoso, Un Problema Muy Presente en Nuestra Profesión

Varias veces alumnas nuestras nos han contado que tras hacer una pequeña campaña consistente ya sea en dejar tarjetas de visita en establecimientos, o tras anunciar en sus redes sociales que hacen masajes, han recibido este tipo de peticiones.

Una alumna, cansada ya del tema, incluso le llegó a preguntar a uno de los que la llamó que qué era lo que le inducía a pensar que ella proporcionaba ese tipo de servicios.

Por supuesto el chico no le contestó nada claro, pero lo que estaba claro es que era una chica rubia y guapetona, y que aunque en tu facebook no hagas más que colgar fotos con tu niño en el parque, con tu niño de vacaciones, con tu niño en la piscina, sin insinuar nada en absoluto, con ser mujer y bien parecida ya es suficiente.

Más de un cromañón diría eso de “lo está pidiendo a gritos”.

Lo Del Final Feliz, Te Lo Puede Soltar Cualquiera

Pero muchas veces no es tan solo la persona que va buscando activamente esos “trabajos manuales”, sino cualquier persona que en determinado momento hace insinuaciones sobre que en tal sitio o en tal otro sí ocurre.

O la gracia tan típica de “¿y con final feliz?”.

Hace unos días una persona que se estaba informando sobre el curso nos lo soltó y, claro, es un cliente que a ti te interesa que se apunte al curso, pero por otro lado te dan ganas de decir eso de “el final feliz te lo haces tú, so guarro”.

Otro factor en el que deberíamos pensar al insinuar o hacer gracias con estas cosas, y es en el daño que se puede hacer ya no solo al negocio, sino a las personas que trabajan en él.

¿A quién le gusta que vayan diciendo por ahí que es prostituta? ¡OJO! Digo esto desde el mayor de los respetos hacia todas aquellas personas, hombres o mujeres, que LIBREMENTE decidan ejercer esa profesión.

¡Y otra cosa! ¿Que las prostitutas son automáticamente malas personas? ¿Y qué pasa porque alguien sea prostituta? ¿Que hay que huir de esa persona, o no dejar que te toque o que te hable? ¿Vas a prohibir a tus hijos que jueguen en el parque con sus hijos?

En una ocasión una alumna nuestra bromeó sobre que en un centro de nueva apertura se hacían estos finales felices.

¿Y qué ocurriría si se empieza a esparcir el rumor de que allí se hacen masajes eróticos? Pues que seguramente ese negocio tendría que cerrar, y puede que incluso si esa persona intentara encontrar trabajo por cuenta ajena no sería capaz de encontrar un trabajo, de masajista o de otra cosa, porque les ha llegado el rumor a ellos también.

El Racismo, Otro Problema Más

Muchas veces podemos estar cayendo en una clara XENOFOBIA. Chica joven + guapa + extranjera = PUTA. ¿En serio?

Con lo liberales y democráticos que somos en nuestras redes sociales y con lo que nos gusta defender los derechos propios y ajenos y la igualdad de oportunidades independientemente de la raza, el sexo, la orientación sexual, y resulta que en cuanto hay una chica extranjera trabajando se da por supuesto que aparte de hacer unos bocatas de lomo y queso que te cagas tiene también otras capacidades ocultas.

Y digo lo del bocata de lomo y queso porque en la localidad donde estamos había una serie de bares donde las camareras eran siempre chicas guapetonas, jóvenes y extranjeras.

Un bar normal y corriente, para hacerte cafés, las copitas, comer, cenar, etc. Pues en el pueblo les llamaban “el bar de les putes” (el bar de las putas).

Y son chicas que llevan al colegio a sus hijos, cuyos hijos juegan en el parque con los míos, y que recibirán más de una mirada de reojo de alguien que estará pensando “mira, la del bar de las putas”. ¿No es eso injusto?

Os reproduzco aquí una de las muchas conversaciones que he mantenido sobre este caso:

  • ¿Ahí tomáis el café? ¿no sabes lo que pasa ahí dentro?
  • Pues que hacen unos bocatas de lomo y queso que te cagas.
  • Ya, pero lo otro.
  • ¿Lo otro?
  • Sí, que tienen un cuartito al fondo que te hacen un regalito con el menú. (¡¡¡¡¡incluso sabían lo que costaba!!!!!)
  • ¿Ah sí? ¿Y cómo lo sabes?
  • Se lo han contado a mi marido.
  • ¿Sí? ¿Y el amigo de tu marido cómo lo sabe?

Total, que estamos ante el caso de Ricky Martin metido en el armario y la mermelada en el Sorpresa Sorpresa, que todo el mundo lo sabe pero nadie ha visto el programa.

Y por cierto, mi primer hijo se desarrolló en el viente de su madre nutriéndose con unos donuts caseros que su madre se metía todas las mañanas entre pecho y espalda en “el bar de les putes”.

¿Finales Felices SÍ?

Total, que se podría hablar de esto laaaargo y tendido, pero creo que el mensaje está ya bastante claro: QUE SÍ, QUE FINALES FELICES SÍ, de mi cabina saldrás feliz porque te habrás librado de todos tus dolores.

¿Acaso no aportamos los y las masajistas un poco de felicidad?

Yo creo que sí.

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