El Blog de Quiros

Antes Después Grasa

Cómo Quemar Grasa: Todo lo Que Debes Saber

22 diciembre 2017 | Consejos Opinión

Todos tenemos ese michelín rebelde, ese depósito localizado de grasa que nos gustaría eliminar o esa lorzita que tanto nos molesta.

Lo cierto es que no hay remedios milagrosos para eliminar la grasa y adelgazar. Lo que sí que existe son métodos que requieren tesón, discipñina y constancia y que dan resultados a medio y largo plazo.

Ahora bien, para poner en práctica todo eso, lo mejor es saber bien a que nos enfrentamos.

Tipos de Grasa: La Grasa Parda y la Grasa Blanca

En el cuerpo tenemos dos tipos de grasa, la grasa parda y la grasa blanca.

Reciben este nombre por la diferente forma en la cual se preparan los tejidos para su visualización al microscopio, que deja las células blancas vacías, de manera que se ven como blancas, y que tiñe las gotas lipídicas de las células de grasa parda de un color beige, marrón claro o pardo, de ahí su nombre.

Grasa Blanca y Grasa Parda

La grasa parda se conoce también con el nombre de grasa buena, mientras que la blanca es la mala, responsable de la grasa que produce obesidad.

La grasa parda se encarga de producir rápidamente energía a partir de las gotas de grasa que acumula, es por ello que está presente en los bebés al nacer, para contrarrestar la pérdida de peso por la termogénesis y por el cambio de alimentación, así como diferentes cetáceos, de cara al mantenimiento de la temperatura corporal y otros mamíferos como los osos, de cara a la hibernación.

Cuando yo estudié, se suponía que en humanos sólo se presentaba este tipo de grasa al nacer, y que luego se reemplazaba por la grasa blanca, aunque ahora se sabe que también presentamos cierta cantidad de grasa parda en estado adulto. Esto se descubrió en el año 2009, y a parte de estudiar ciertos procesos dañinos para las personas, se han centrado en su posible uso adelgazante, ya que la grasa parda quema la grasa mucho más rápidamente que la blanca.

Por qué sucede esto está en el interior de la célula: mientras que las células de grasa blanca tienen unas pocas mitocondras (los orgánulos celulares encargados de obtener energía a partir de moléculas como los ácidos grasos) de tamaño pequeño además, las células de grasa parda tienen muchísimas mitocondrias, tantas que a la grasa contenida dentro de la célula no le da tiempo a formar una gran gota de grasa, como es el caso de la grasa blanca.

En las siguientes imágenes se observa el diferente contenido en mitocondras (marcadas con la letra M) entre los dos tipos celulares: mientras que casi no las podemos ver en las células adiposas blancas (izquierda), las mitocondrias son muy evidentes y numerosas en el tejido adiposo pardo (derecha). Por esto, en las células adiposas blancas se acumula un gran lóculo de grasa (marcado con la letra L) mientras que en las células adiposas pardas, que queman muy rápido la grasa, no da tiempo a que la grasa se acumule, apareciendo esta vez muchas gotas de grasa mucho más pequeñas.

¿Porque Come Más que Yo y No Engorda?

Se sabe que la cantidad de grasa parda respecto grasa blanca varía según edad, sexo, etc., y que la relación es mayor en las personas de IMC menor o, lo que es lo mismo, en personas obesas hay más porcentaje de grasa blanca que de grasa parda. Este hecho da respuesta a algo que muchos de nosotros hemos observado, lo típico de “mi hermano, mi hermana, mi primo, mi amigo tal come mucho más que yo y no engorda”.

Quizás sea porque tenga un porcentaje de grasa parda mucho mayor que el tuyo. Y sí, esa persona quema más calorías que tú haciendo incluso el mismo ejercicio, ya que sus células de grasa pueden quemar calorías mucho más rápido.

Lo bueno es que podemos cambiar el porcentaje de grasa blanca respecto al de grasa parda que existe en nuestro cuerpo, y consiguiendo mayor cantidad de grasa parda conseguimos quemar calorías más rápido.

¿El Frío Quema Calorías?

Se ha descubierto que el frío y el ejercicio despiertan la actividad de la grasa buena.

No obstante, aún no se conoce el mecanismo exacto que usan las células de grasa parda para quemar grasa, de hecho no se conoce aún qué grasa queman. Un estudio de finales de 2016 comenta que puede que la grasa que queman lo adipocitos de grasa parda provenga de triglicéridos intracelulares, concretamente ácidos grasos que se hidrolizan y separan de estos triglicéridos.

No obstante, no hay evidencias científicas de esto. En este estudio utilizaron inhibidores de la lipólisis de los triglicéridos, y eso hizo que se parara el metabolismo oxidativo de la grasa parda que habían conseguido inducir mediante el frío.

Algo interesante: se ha observado que ha aumentado la obesidad con el aumento de la temperatura de las viviendas de los países desarrollados: si nuestras casas están más calientes gastaremos menos energía en mantener la temperatura corporal, lo cual hace que se atrofie la grasa parda y disminuya su capacidad para quemar grasa.

Varios estudios (Lee et al., 2014b, van der Lans et al., 2013, Yoneshiro et al., 2013) han demostrado que la aclimatación crónica a climas fríos es capaz de producir niveles más altos de depósitos de grasa parda, lo cual va asociado también a mejoras en la sensibilidad a la insulina, es decir, nos protege de sufrir enfermedades como la diabetes.

La Solución: Cómo Generar Más Grasa Buena (Parda)

Por qué la queremos:

  • investigadores del grupo de Kajimura en octubre de 2015 demostraron que además de participar en la termorregulación, la grasa parda muestra mejoras significativas en la homeostasis de la glucosa y los lípidos. Dicen que puede prevenir la ganancia de peso y revertir enfermedades metabólicas en adultos humanos.
  • Porque nos protege contra la diabetes tipo 2, ya que disminuye la resistencia a la insulina
  • Porque produce mejoras cognitivas, de la memoria y del aprendizaje
  • Porque produce un aumento de la masa ósea, protegiéndonos frente a la osteoporosis.

¿Cómo hacemos para tener más grasa parda?

La hormona FG21 que se produce en el hígado está centrando la investigación en este campo, ya que se están intentando sintetizar análogos a esta hormona para lograr un fármaco que sea capaz de activar la grasa parda. Esta hormona reduce los niveles de glucosa en sangre y activa el metabolismo de la grasa parda.

Otros grupos han descubierto otras posibilidades de tratamiento a partir de las células adiposas pardas para combatir la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina. Se vio que la expansión y activación de la grasa parda mejoraba la tolerancia a la glucosa y que además lo hacía por mecanismos variados, o sólo los de la sensibilidad a la insulina. Se piensa que las células pardas retiran glucosa de la sangre por mecanismos aún desconocidos pero que no implicarían a la insulina, o que simplemente, y también mediante un mecanismo desconocido, se aumenta la tolerancia a la glucosa, es decir, se admiten niveles más altos de glucosa sin que causen daño.

IRISINA, la gran promesa: la irisina es una molécula que se activa con el ejercicio y que transforma la grasa blanca en parda. Se sabe que el ejercicio es capaz de quemar grasa, pero aún no se ha esclarecido el mecanismo responsable de ello. Se sabe que la irisina se genera en el músculo cuando se ejercita, y es capaz de producir calor, convirtiendo el tejido adiposo blanco en tejido adiposo pardo. Además, la irisina es capaz también de aumentar la masa ósea, introducir más glucosa en el músculo, aumentar la función cognitiva (es capaz de traspasar la barrera hematoencefálica para activar la expresión de factores que son capaz de activar genes implicados en la cognición; de hecho, se ha demostrado que incluso inyectando irisina se activan estos genes que participan en el aprendizaje y la memoria).

De la investigación del cáncer a la obtención de un método de adelgazamiento: la caquexia es una alteración que se da en fases avanzadas de algunos cánceres como el de páncreas, estómago, esófago, cólon, o en enfermos de SIDA, y en casos de insuficencias hepáticas o cardíacas. Lo que ocurre en estos casos es que toda la grasa blanca del cuerpo se transforma en grasa parda, que se quema rápidamente, hasta el extremo de que estos pacientes pueden morir ya no por las consecuencias directas de su enfermedad, sino por la pérdida de grasa corporal. Este proceso que se ha llamado de autocanibalismo acaba con las reservas energéticas del cuerpo. Estos investigadores han descbubierto una proteína, la citoquina il-6, asociada a procesos inflamatorios, que se vincula también con la actividad de la grasa parda. Se observó que administrando antiinflamatorios no esteroideos a los ratones en los que esta enfermedad se estaba desarrollando, mejoraba la severidad de la caquexia.

Foto: Petruzzelli et al. Cell Metabolism, 2014

Conclusiones

Más allá de una respuesta farmacológica, el alterar nuestros hábitos alimenticios y nuestra actividad de forma que tengamos mayor contenido de grasa parda no nos permitirá sólo quemar más rápidamente la grasa corporal, sino que beneficiará a nuestra salud y, a la larga, a toda nuestra vida, por otros efectos como el aumento de la masa ósea, tan importante para edades avanzadas, o como la protección frente a enferemedades como la diabetes.

Así pues, aquí tenemos otro claro ejemplo de los beneficios, no sólo estéticos, que la actividad física nos aporta.

Bibliografía

  • Brown Adipose Tissue Activation Is Linked to Distinct Systemic Effects on Lipid Metabolism in Humans
  • Chondronikola, Maria et al.
  • Cell Metabolism , Volume 23 , Issue 6 , 1200 – 1206
  • Inhibition of Intracellular Triglyceride Lipolysis Suppresses Cold-Induced Brown Adipose Tissue Metabolism and Increases Shivering in Humans. Blondin, Denis P. et al. Cell Metabolism , Volume 25 , Issue 2 , 438 – 447
  • A Switch from White to Brown Fat Increases Energy Expenditure in Cancer-Associated Cachexia. Petruzzelli, Michele et al. Cell Metabolism , Volume 20 , Issue 3 , 433 – 447
  • Brown and Beige Fat: Physiological Roles beyond Heat Generation. Kajimura, Shingo et al. Cell Metabolism , Volume 22 , Issue 4 , 546 – 559
  • Irisin, Turning Up the Heat. Villarroya, Francesc. Cell Metabolism , Volume 15 , Issue 3 , 277 – 278