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[VÍDEO] Cómo Aplicar La Fuerza Correctamente Durante el Masaje

20 septiembre 2018 | Genéricos

Una de las preguntas más frecuentes que nos plantean nuestros alumnos en clase es  ¿y cómo aguantas tantas horas haciendo masaje? ¿y no te duelen los brazos o las manos?

La Fuerza Sin Control No Sirve de Nada

La respuesta a esta pregunta es que no, no te duelen las manos y los brazos (al principio puede que sí, pero no cuando te acostumbras a hacer masaje durante varias horas al día).

En realidad no hacemos fuerza ni con los brazos ni con las manos ya que esta es la manera más fácil de llegar a lesionarte, y nos interesa no lesionarnos para así poder ejerciendo esta profesión.

Así, para hacer masaje con más o menos presión sólo hemos de usar la fuerza de nuestro cuerpo, volcar por así decirlo el peso de nuestro cuerpo sobre nuestros brazos y nuestras manos para hacer la presión que elijamos.

Esto que suena tan sencillo nos puede costar un poco integrarlo, pero en cuanto sepáis hacerlo notaréis que no os cansáis tanto haciendo masaje, que no os duelen ni los brazos ni los manos, ni nada de nada.

Del mismo modo, otros factores como mantener la espalda recta, tener la camilla en la altura necesaria para que nuestra mano y nuestro antebrazo estén alineados (para no desarrollar el síndrome del túnel carpiano) o no bloquear las rodillas manteniendo una excesiva extensión están implicados en el proceso.

Y, por supuesto, siempre es recomendable mantener una vida no sedentaria que incluya el ejercicio físico en nuestra rutina diaria.

¿Cuál Es la Forma y la Fuerza Correcta?

Pero, ¿cuál es la presión que hemos de ejercer a la hora de hacer un masaje?

El rango de presión se mueve entre los 2 y los 6 kilos de presión, siendo los 2 kilos lo que aplicaríamos en el caso de un masaje muy suave, y 6 kilos la presión de un masaje intenso.

Esto lo puedes calcular de manera sencilla en casa, colocando sobre una báscula una toalla doblada para que haga de cliente, y aplicando las maniobras de masaje como si la toalla fuera la piel del cliente.

Intenta elegir una báscula que sea capaz de pesar al menos hasta 4 kilos, si es analógica mejor, ya que aunque nos excedamos del peso máximo indicado para la báscula, la aguja de la báscula podrá seguir indicando el peso aunque nos pasemos.

Si haces esta experiencia verás que la aguja se vuelve un poco loca, ya que el movimiento de nuestras manos hace que la variación de peso sea constante,  pero si observas detenidamente el peso máximo al que llega la aguja, deberías ver que se encuentra localizado entre los 4 y los 6 kg. Esta es la presión que debes hacer sobre tus clientes.

Hay Que Ser Sinceros Por el Bien del Cliente

¡OJO! Algunos clientes buscan la presión sin más, ya que piensan que un masaje necesita presión, que es la presión la que elimina sus dolores.

Eso sí, al día siguiente están hechos polvo, pero lo aguantan porque dicen que a los dos días están perfectos.

En nuestro caso, incluso hemos pedido a algún cliente nuestro que no volviera a nuestro centro, ya que nos exigía una presión tan alta que nos negamos a tratarlo.

Y es que hemos de ser conscientes de que una excesiva presión puede ser totalmente contraproducente, ya que la llamada lesión terapéutica que provocamos cuando hacemos el masaje puede ser excesiva, y ya no hablemos de las complicaciones que surgirían si por la presión que aplicamos rompemos por ejemplo una costilla.

Así no es nunca necesario pasar de esos 6 kg. de presión, y es mejor realizar más sesiones en lugar de una excesivamente intensa y en la que la salud y la integridad de nuestro cliente correría peligro.

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